Portal de Noticias

Género y Sexualidades


A dos años del Protocolo de abordaje en violencia de género UNVM

A dos años del Protocolo de abordaje en violencia de género UNVM

La Universidad Nacional de Villa María (UNVM) cumple 25 años llevando adelante un proyecto educativo anclado en los territorios y transformando las realidades locales del interior cordobés; años de compromiso con el estudio, la investigación y el desarrollo.

La UNVM también ha avanzado en materia de derechos humanos, especialmente en el reconocimiento de los derechos a las mujeres y a las disidencias, como reflejo del avance de las luchas y las conquistas sociales de estos movimientos.

Entendiendo que el espacio universitario no queda exento de reproducir diferentes formas de violencias de género, las mujeres y disidencias que habitamos la universidad en cada uno de nuestros territorios trabajamos por una universidad más justa, más inclusiva, libre de violencias y discriminación:

En el año 2014 la Secretaría de Bienestar creó el Programa de Género y Sexualidades el cual:

-Promueve la construcción de políticas que garanticen la igualdad en el acceso a los derechos de toda la comunidad universitaria e instancias de sensibilización, capacitación y debate sobre determinadas prácticas culturales e institucionales vinculadas a la temática de géneros. Al mismo tiempo que garantiza el acompañamiento e intervención en situaciones de violencias.

En el 2016 comenzó una etapa de formación colectiva con las agrupaciones estudiantiles de nuestra universidad, logrando:

-Un ciclo de encuentros en los que se pudo debatir, reflexionar e intervenir sobre las miradas en relación a la sexualidad y la diversidad desde una perspectiva de género.

-Una Mesa de Trabajo para la redacción de un Protocolo que reflejara la realidad de nuestra Universidad.

En el 2017 la Mesa de Trabajo con la representación de todas las áreas y claustros de la Universidad se propuso un horizonte de reflexión y trabajo asumiendo que la Universidad, en tanto institución creadora de conocimiento crítico y reflexivo, debe ser la principal generadora de acciones para prevenir y erradicar la violencia de género.

En Mayo de 2018 fruto del trabajo colectivo, el Consejo Superior aprobó el Protocolo para prevenir, abordar y sancionar violencias de género en el ámbito de la Universidad Nacional de Villa María.

El Protocolo es una herramienta que tiene como objetivo generar un espacio universitario libre de violencias, que aloje la diversidad de formas de vida sin discriminación, hostigamiento o violencia por razones de sexualidad, género, identidad y/o expresión del género.

Esta herramienta está al alcance de todas las personas que integran la comunidad universitaria indistintamente del claustro y la sede a la que pertenezca, garantizando un espacio confidencial en donde recibir atención, contención, asesoramiento y acompañamiento de profesionales formadas en derechos humanos y perspectiva de género, que realizan abordajes interdisciplinarios. En cada sede de la UNVM se encuentra un profesional de la Secretaría de Bienestar para asesorar y acompañar en este tipo de situaciones.

La persona que utilice esta herramienta puede realizar una consulta, un manifiesto y/o una denuncia, la cual es receptada por el equipo de intervención.

Además se pueden contactar con el equipo del Protocolo al 3534063312 o vía correo electrónico a generoysexualidades@bienestar.unvm.edu.ar.

Desde el año 2019 hasta la actualidad el Programa de Género y Sexualidades trabaja en la implementación de la Ley Micaela; nosotras, las mujeres y las disidencias seguimos construyendo la universidad sin violencia ni discriminación.

Estamos recorriendo un camino largo con aprendizajes colectivos, por ello el desafío es la ampliación de derechos que garanticen la inclusión, el respeto y la justicia social.

Equipo del Programa de Género y Sexualidades, dependiente de la Secretaría de Bienestar, de la Universidad Nacional de Villa María.

“Generamos un canal más accesible para no invisibilizar la violencia en entornos virtuales”

“Generamos un canal más accesible para no invisibilizar la violencia en entornos virtuales”

Desde el Programa de Género y Sexualidades, de la Secretaría de Bienestar de la Universidad Nacional de Villa María, se habilitó una nueva vía de comunicación a través de WhatsApp con el objetivo de facilitar el contacto con la comunidad universitaria teniendo en cuenta el contexto excepcional de aislamiento social.

Se trata de una línea telefónica (3534063312) segura y privada, en contacto con profesionales del equipo del Protocolo para Prevenir, Abordar y Sancionar las Violencias de Género en el Ámbito Universitario, con capacidad de asesorar e intervenir ante determinadas situaciones que pueden darse, incluso en entornos virtuales.

Esta nueva iniciativa se desarrolla en el marco de la Red Comunicativa impulsada desde la Secretaría de Bienestar y por tal motivo invita a difundir esta información.

Entrevista a la secretaria de Bienestar de la UNVM Lic. Marcela Pozzi.

 ¿Cómo funcionará el nuevo canal de comunicación por violencia de género a través de WhatsApp?
Lanzamos un nuevo canal de comunicación por medio de WhatsApp, lo que implica poder pensar una línea segura y privada para el abordaje de situaciones de violencia de género en este contexto de aislamiento, que pueden darse en entornos virtuales y de redes sociales.

¿Cómo  y por qué surgió esta iniciativa?
Surge porque veíamos que esas consultas no estaban llegando por el canal que habilitado que era el mail, es decir, en ocasiones se les dificultaba a las mujeres redactar un correo entonces nos pareció importante ofrecer otra herramienta para no invisibilizar la violencia, que también se puede plantear en entornos virtuales. Por ese motivo generamos un canal mucho más accesible que tiene que ver con un número de teléfono para que a través de WhatsApp puedan mandar mensajes o audios sobre situaciones que requieran nuestra intervención.

¿Con qué equipos de profesionales se cuenta para atender esta demanda?
El equipo está conformado por psicólogas, trabajadoras sociales y abogadas. Al recibir la demanda se abordará siguiendo el Protocolo de Violencia de Género desarrollado desde el Programa de Género y Sexualidades.

El equipo de profesionales lo que va a hacer es abordar, asesorar y ver cuál será la acción a seguir en relación a la consulta recibida.

¿Consideran que el crecimiento de la virtualidad en la actualidad genera mayor a acoso por esta vía?
En la actualidad los entornos virtuales se han convertido en potenciales medios donde pueden suceder situaciones tales como hostigamientos, amenazas, acoso digital, difusión no consentida de contenidos íntimos, expresiones discriminatorias, extorciones, ciber acoso, entre otras. Nuestro trabajo consiste en este sentido en poner a disposición un medio para poder consultar sobre estas situaciones, siguiendo con el procedimiento que plantea el Protocolo tanto en lo que refiere a las consultas alcanzadas como a las personas alcanzadas.

¿Cómo está funcionando en este contexto de aislamiento la Secretaría de Bienestar de la UNVM?
El área de Bienestar en este contexto funciona del mismo modo que el resto de la universidad, con las personas realizando tareas desde sus casas a través del teletrabajo. Fundamentalmente tratamos de acompañar el proceso de clases virtuales y la decisión que tomó la UNVM de sostener las propuestas de enseñanza-aprendizaje por medio de la virtualidad.
En ese sentido se siguen sosteniendo las políticas de salud y deporte con la atención a través de internet en situaciones concretas de asesoramiento, principalmente en lo que tiene que ver con la salud y la nutrición por un lado, y un acompañamiento en relación a los entrenamientos deportivos de nuestros diferentes equipos.

¿Hay estudiantes actualmente viviendo en las residencias? ¿Qué tipo de asistencia se les brindan?
En las residencias de la UNVM están viviendo unas veintidós personas en este momento, a las cuales se les realiza no solo un acompañamiento material sino también subjetivo, teniendo en cuenta a su vez la asistencia en sostener la educación virtual, es decir que no solo se les ha brindado recursos en relación a la alimentación sino también material de estudio para que puedan cursar.

En relación a eso también estamos trabajando desde el área de políticas sociales, principalmente con becas y permisos estudiantiles, con todas las excepciones al reglamento necesarias que plantea el contexto.

Dentro del sistema de becas también se siguió adelante con la tarea, adaptando las políticas sociales al contexto actual, asistiendo con módulos alimentarios en casos puntales, y fundamentalmente en un acompañamiento subjetivo en situaciones concretas de vulnerabilidad de estudiantes, docentes y no docentes, con un seguimiento también desde el área de accesibilidad.

¿Cómo se va a desarrollar el sistema de becas 2020 en esta situación?
Con respecto a la evaluación de las becas, actualmente se ha presentado la disposición de todas con las que cuenta el sistema propio de la universidad. En este momento nos encontramos en el proceso de comunicación de quienes han obtenido alguna beca 2020, de ver la superposición de beneficios, el chequeo de los domicilios y el informe a los estudiantes de este beneficio.

Me parece importante recalcar, en relación a la decisión que tomó la UNVM de garantizar el derecho a la educación superior a partir de la continuidad de las clases de manera virtual, el acompañamiento que podemos hacer siempre desde la Secretaría de Bienestar a todos los claustros de la universidad para poder sostener este derecho. Profundizamos las políticas que ya tenemos, fundamentalmente haciendo hincapié en el seguimiento subjetivo, singular y en el caso por caso para que las consecuencias sean las menos nocivas para la comunidad universitaria.

Tiempo subjetivo, tiempo colectivo | Sobre la cuarentena

Tiempo subjetivo, tiempo colectivo | Sobre la cuarentena

Me convocaron a escribir respecto a cómo transitar el aislamiento social preventivo y obligatorio. Me encuentro así en una encrucijada inicial porque considero que no existe un modo único aplicable masivamente que nos resulte apropiado por igual.

Desde el psicoanálisis consideramos que la salida es una por una, singular para cada sujeto; no se trata de la repetición mántrica de fórmulas vacías sino de intentar leer, en el impacto de la pandemia, lo particular de un padecimiento subjetivo. Se trata de ubicar los arreglos que cada quien va encontrando en torno al encierro, en tanto una experiencia traumática es siempre absolutamente singular. Es decir, aunque la afectación sea colectiva estamos radicalmente solos ante lo real del trauma; no hay experiencia traumática grupal pues un mismo acontecimiento nos conmueve de diferentes maneras. Esto, sin embargo, no quita de nuestro horizonte el señalamiento del presidente, Dr. Alberto Fernández, en tanto que “nadie se salva solo”.

Por otro lado, cabe señalar que si bien sería importante salir lo más indemnes posibles de esta situación, sin desistir en el intento, puede que dicho tránsito no necesariamente sea fácil ni ameno. Estimo que todos y todas, por mejor predisposición que le pongamos, nos topamos con ciertos momentos de desazón, angustia e incertidumbre, ni hablar de aburrimiento, hastío o desgano incluso para hacer cosas que nos gustan y/o nos ocupan habitualmente. Es así que, si existe una fórmula para vivir la cuarentena sin malestar, la desconozco, pero me tranquiliza y -en ocasiones- anima pensar que allí también radica la pretendida normalidad. Ahora bien, asumirnos afectados no implica permanecer en la perturbación.

Blas Pascal sostenía que todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación, a lo que el psicoanalista catalán Miquel Bassols agrega, ahora hay que saber no salir y aguardar lo inesperado, librado al tiempo indeterminado del “distanciamiento social”. La experiencia de lo real en la que nos encontramos no es tanto la enfermedad misma sino la experiencia de este tiempo subjetivo que es asimismo un tiempo colectivo, extrañamente familiar, que sucede sin poder representarse. Lo sintomático producto de esta experiencia acontece sin necesariamente estar habitados por tal virus. Así, apuntando a hacer una experiencia colectiva de lo real de la manera menos traumática posible el autor rescata una máxima filosófica del estoicismo que propone ‘serenidad ante lo previsible, coraje ante lo imprevisible, y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro’.

Hay quienes intentan orientarse por los inacabados tips que sugieren -cuando no ordenan- cómo vivir la cuarentena, los cuales tienen un costado inconveniente en tanto van por la vía de un imperativo de aprovechamiento, imperativo que no deja de ser “superyoico” (y el super-yo siempre nos empuja a gozar más y más, lo cual no es sinónimo de placer sino que eso que nos proporciona cierta satisfacción conduce asimismo al sufrimiento). Consignas éstas que están al servicio de embolsar la angustia, no sin una cuota de culpabilización pues nos damos una y otra vez con ítems incumplibles que nos dejan en déficit al procurar alcanzarlos. Los imperativos de felicidad aún en una situación en que nos ha dejado patas para arriba responden a una lógica capitalista de mercado que nos pretende sin angustia para seguir produciendo. A contrapelo de la felicidad como mandato va el psicoanálisis; el ser feliz de vivir al que apuntamos no significa vivir feliz sino aceptar la fragilidad de vivir sin garantías. Punto sensible hoy que más que nunca sentimos la falta de certezas.

Entonces, ¿por qué no habríamos de angustiarnos cuando la vida se nos cae por el hueco del sinsentido? ¿Cómo es posible aprovechar el tiempo como si nada ocurriera, si nuestro mundo tal como lo conocemos está transfigurado hoy? Hay ocasiones en que será factible y muchas otras en las que se complica e incluso imposibilita intentar armar escenarios como si todo fuera igual pero dentro de casa.

Nuestra vida cotidiana está sostenida de hábitos y rutinas que ordenan y arman el entramado de la realidad de cada quien, y al desgarrarse dicho entramado nuestro mundo queda tambaleando. En este punto, Carmen González Taboas ubica que ante lo inexorable, cuando todos estamos en riesgo y solo nos queda resguardarnos para también proteger a los demás, contamos con ciertos recursos (los cuidados, el aislamiento, las medidas de prevención y control -sanitarias y de seguridad-, entre otros) que recubren un poco el agujero de la incertidumbre.

Esto dista de los discursos del aprovechamiento optimista, imperativos y/o moralizantes que tienden a negar un real que nos está afectando indefectiblemente y cuyos efectos aún son incalculables. La no inocente pretensión de hacer más fácil el tránsito por ciertos momentos desafortunados, es una manera de ir contra la angustia, de pretender matarla con indiferencia como si nada pasara. Algo que, en el contexto actual suena descabellado porque nos está pasando algo impensable y no vivido antes por la mayoría de nosotros, una crisis sanitaria y económica global inédita que cancela nuestra cotidianeidad intempestivamente. Es decir que la irrupción más o menos sorpresiva de un virus, altamente contagioso, que pasando de cuerpo en cuerpo devino en pandemia, no puede sino afectarnos inevitablemente, aunque de diversos modos a cada sujeto.

Nos está pasando también que a raíz de que todas las miradas están puestas en el tan mentado coronavirus se están invisibilizando otras problemáticas gravísimas, como la réplica incesante de casos de femicidio, violencia de género intrafamiliar con el agravante de que en tiempos de cuarentena la convivencia con el agresor es casi permanente, entre otras situaciones altamente complejas que se añaden.

Ante semejante panorama, más allá de aspirar a ocupar el tiempo muerto en tareas pendientes o actividades de interés, también es preciso parar, permitirnos no saber qué hacer y hacernos cargo de lo que nos pasa. Dar lugar a la emergencia del malestar cuando asoma, atravesar momentos de incertidumbre y repensar algunas cuestiones posibilitará inventar una salida singular ante lo contingente. Creo atinado que se trata de hacer lo que cada uno pueda y lo que nos funcione subjetivamente atendiendo a nuestra singularidad.

Para los psicoanalistas la angustia, en tanto es el único afecto que no engaña, tiene una función orientadora, por ello taponarla o pretender su inexistencia puede conducir a consecuencias peores. Incluso sublimar no es sin angustia, que se busca canalizar.

Con todo, buscar una buena manera, propia, singular, de hacer frente a esta situación no nos exceptúa de reconocer que habrá momentos no tan felices ni productivos como en lo corriente de la vida misma, y más aún ahora por encontrarnos limitados en cuestiones importantes y necesarias para cada quien. Pero también esto, la pandemia, va a pasar, y allí será momento de -más allá de retomar nuestras actividades- rescatar qué saldo de saber extrajimos de esta contingencia.

Natalia Morandi.
Lic. en psicología. M.P. 5218.
Programa Género y Sexualidades, Secretaría de Bienestar de la UNVM.

 

Visibilizando realidades disidentes

Visibilizando realidades disidentes

En el marco de las acciones que la UNVM desarrolla a partir de la implementación de la Ley Micaela, el viernes 1 de noviembre se llevó a cabo la jornada de realidades disidentes “niñez, adolescencia y familias diversas”.

La actividad forma parte un trabajo de visibilización y despatologización para brindar mejores condiciones de vida de las personas trans, con el fin de garantizar el acceso a los derechos para este colectivo.

El encuentro tuvo como objetivo problematizar y debatir ideas y concepciones sobre realidades disidentes, desde experiencias en primera persona; y, además, trabajar la vinculación entre niñez, adolescencia y familias trans con las instituciones públicas educativas y el Estado en general.

Organizado por la Secretaría de Bienestar UNVM, el Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Humanas y el de Ciencias Sociales, la Secretaria de Salud de la Municipalidad de Villa María, y la Asociación de Travestis, Transexuales, Transgéneros Argentina (ATTTA), inició con las palabras de la vicerrectora Elizabeth Theiler, junto a la Decana de Humanas, Daniela Dubois, Marcela Pozzi desde la Secretaria de Bienestar y Fanny Bustos, coordinadora de ATTTA.

La primera ponencia “Infancias y adolescencias disidentes” estuvo a cargo de Lic. Celeste Gachetta, seguido por un Conversatorio de Familias Diversas y luego se le dio lugar al Consultorio Inclusivo “accesibilidad a la salud integral”. El encuentro continuó con una exposición sobre “Trayectorias y experiencias en políticas universitarias para la garantía de derechos de personas trans” que brindó la Lic. Belén Maldonado y tras aquello, se realizó la Intervención Artística “No estamos enfermos, estamos empoderados” donde el público fue invitado a participar. La actividad concluyó con la proyección del documental “Se dice ellas” por Ana Barragán.

Más fotos en Bienestar UNVM. 

Hacer visible lo invisible

Hacer visible lo invisible

En el marco del Programa de Género y Sexualidades en articulación con el gremio nodocente APUVIM se llevó a cabo la Jornada «Hacer visible lo invisible».


⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
El lunes 30 de septiembre la actividad se destinó a trabajadoras no docentes y el martes 1 de octubre a la comunidad universitaria. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

La jornada, a cargo de la artista plástica Analía Gaguin, tuvo como fin encontrarse con aquellas violencias aprendidas, naturalizadas y sufridas, que nos construyeron y que cargamos en nuestros cuerpos, para que en un hacer colectivo y con el bordado como lenguaje, puedan inscribirse en una trama de nuevos significados.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Ir al contenido